Todas las personas son diferentes, de ahí que, cada ser humano requiera de cuidado específicos; razón por la cual existen tantas variaciones en el mundo de la cosmética. Cada cliente según su biotipo y fototipo puede llegar a contar con uno o varios productos que le permiten conservar, cuidar, realzar y mejorar su belleza natural por más tiempo.
Los principios activos son clave para lograr estos resultados. La importancia de realizar una buena elección dará grandes beneficiosos, por ello, lo principal es llevar a cabo un correcto diagnóstico.
Las mascarillas faciales son unos de los principales tratamientos estéticos al aprovechar las propiedades de los principios activos.
Según aspectos fundamentales como el tipo de piel, color y edad del paciente, se puede hacer una elección adecuada sobre los principios activos a utilizar, llevando a cabo así un tratamiento ideal que ofrece como resultado mejorar la estética mientras se proporciona bienestar a la piel.
Protocolo para un correcto tratamiento estético
Es importante tener en cuenta que el procedimiento puede variar dependiendo del tratamiento, los materiales y aparatología estética a utilizar. Aún así, en términos generales, casi siempre es necesario la aplicación de uno o más principios activos, por esto los protocolos en estética deben incluir:
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Diagnóstico: de esta manera se tienen claras las necesidades del paciente al tomar en cuenta el biotipo y fototipo cutáneo.
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Elección del principio activo: según el diagnóstico previo del paciente, es muy sencillo elegir los principios activos a utilizar para ofrecer resultados acordes a sus afecciones.
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Aplicación del tratamiento: se debe tener en cuenta las problemáticas cutaneas que presente el paciente y las recomendaciones que tú como esteticista creas son las más apropiadas. Por ejemplo, para la aplicación de un principio activo se puede elegir entre un masaje facial, una mascarilla o el uso de aparatología como el dermapen. También hay otros tratamientos mínimamente invasivos que incluyen la infiltración de ciertas sustancias que poseen principios activos.
Cabe recalcar que los tratamientos pueden ser preventivos o correctivos. En el primer caso, por lo general, se refiere a pacientes jóvenes que desean prevenir el envejecimiento con la aplicación de tratamientos que lo retrasen. El segundo caso se caracteriza por tener pacientes que ya presentan líneas de expresión y desean mejorar la apariencia de las mismas; acá también pueden aplicar pacientes jóvenes que quieran disimular antiesteticismos cutáneos como manchas o cicatrices.
Aportes y preguntas
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