Al realizar un tratamiento con microdermoabrasión debemos empezar con el proceso de higiene facial. En este caso no es necesario realizar exfoliación, ya que el equipo de microdermoabrasión cumple también con esta función. Para empezar a usar el equipo se debe tener la piel limpia, ya que si por algún motivo, no realizamos el paso de higiene facial, la piel se puede lastimar o rallar con el paso de los microcristales.
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La remoción de células muertas, con la microdermoabrasión, permite el paso de principios activos y esto favorece la restauración facial. Como contraindicaciones debemos sumar las pieles con rosácea, o también aquellas que hayan sido expuestas mucho tiempo al sol.
El equipo se direcciona de acuerdo a los músculos de la cara, con el fin de no generar líneas, sino al contrario acelerar el borrado de estas. De hecho, es posible experimentar una sensación muy parecida a la quemadura del sol y sequedad en la piel. No hay que preocuparse, dado que es una reacción completamente normal. En algunos casos, incluso, puede haber una posterior descamación.
La cantidad de sesiones y frecuencia de estas van a depender del tipo de piel y problema que sea necesario tratar. No obstante, por lo general, se suelen realizar entre cinco y doce sesiones, de dos a cuatro veces al mes.
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El aparato que se emplea para la microdermoabrasión dispone de cabezales realizados con zafiro. Estos cabezales son intercambiables y cuentan con varios niveles de intensidad. Del mismo modo, poseen una función dual, es decir, realizan la exfoliación para la eliminación de la piel excesiva; y, por otra parte, llevan a cabo un masaje de aspiración a través del cual se activa la circulación y se estimula la renovación de las células.
Lo normal es que el tratamiento dure entre 35 y 40 minutos. Nada más al utilizar este tipo de sistema se observan resultados muy fáciles de apreciar. La intensidad del tratamiento va a depender de las características que tenga la piel.
RECOMENDACIONES DE USO
Para direccionar correctamente la microdermoabrasión en el rostro, .debes utilizar movimientos suaves, uniformes y ascendentes, asegurandote de estirar la piel con la mano libre y realizar solo una o dos pasadas por cada àrea para evitar lesiones.
Preparación Previa
- Limpieza: Comienza con la piel del rostro completamente limpia y seca. Utiliza una emulsión de higiene o un jabón dermatológico para eliminar maquillaje, grasa e impurezas.
- Selección de la punta: Elige la punta de diamante adecuada para la zona a tratar. Las puntas más gruesas son para áreas de piel más gruesa (como la frente o pómulos), mientras que las puntas más finas son para zonas delicadas (como el contorno de ojos o arrugas finas).
- Ajuste del equipo: Ajusta el nivel de succión (presión) del dispositivo a un nivel bajo o adecuado para tu tipo de piel. Una presión de alrededor de 0.02 es común, pero siempre es mejor comenzar con la mínima e ir aumentando si es necesario.
Técnica y Dirección de los Movimientos
- Estirar la piel: Con tu mano libre, estira suavemente la piel del área que vas a tratar. Esto ayuda a que el dispositivo se deslice de manera más uniforme y reduce el riesgo de pellizcos o succión excesiva.
- Movimientos uniformes: Desliza la punta de diamante sobre la piel con movimientos constantes y uniformes. No dejes el dispositivo en un solo punto, ya que la succión concentrada puede causar hematomas o daños.
- Dirección ascendente: Los movimientos deben ser generalmente ascendentes, siguiendo las líneas naturales de la cara (por ejemplo, desde la barbilla hacia las orejas, desde la nariz hacia las sienes).
- Pocas pasadas: Limítate a realizar solo una o dos pasadas sobre cada sección de la piel en una sesión. El objetivo es una exfoliación suave, no una abrasión profunda.
- Zonas delicadas: Ten especial cuidado alrededor del contorno de ojos y los labios, usando las puntas más pequeñas y la menor succión posible.
Cuidados Posteriores
- Calmantes: Después del tratamiento, aplica un producto calmante y descongestivo para reducir la inflamación.
- Hidratación: Aplica un suero o crema hidratante. La piel absorberá mejor los productos activos después de la microdermoabrasión.
- Evitar irritantes: Durante al menos 48-72 horas, evita usar productos agresivos para el cuidado de la piel como retinoles, ácido glicólico o peróxido de benzoilo.
- Protección solar: La piel estará más sensible al sol, por lo que es crucial usar protector solar religiosamente.
Siempre se recomienda consultar a un profesional o esteticista certificado para un diagnóstico de piel adecuado y para aprender la técnica correcta antes de realizar el tratamiento en casa.
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