Carolina Castaño
El compromiso es con sigo mismo me parece que es la enseñanza de esta clase
Por Patricia Gonzalez
La educación a distancia ofrece flexibilidad y autonomía, pero también presenta un reto fundamental: la cantidad y variedad de distracciones que pueden interferir con tu concentración y rendimiento académico. En esta clase profundizaremos en técnicas específicas para identificar, controlar y eliminar estas distracciones en tu entorno de estudio remoto, asegurando un aprendizaje más efectivo y un mejor aprovechamiento del tiempo.
La atención es un recurso cognitivo limitado y esencial para el aprendizaje. Las distracciones externas (ruidos, notificaciones) e internas (pensamientos, ansiedad) compiten por este recurso, disminuyendo la calidad y cantidad del procesamiento de la información.
En el aprendizaje a distancia, la ausencia de un entorno controlado hace que las distracciones aumenten, afectando la autorregulación y la motivación. Por ello, desarrollar estrategias específicas para su eliminación es clave para mejorar el rendimiento académico.
Antes de eliminarlas, es necesario reconocer las distracciones:
Distracciones externas: Ruido ambiental, personas en el entorno, dispositivos electrónicos no relacionados, interrupciones.
Distracciones internas: Pensamientos irrelevantes, preocupaciones, multitarea mental.
Distracciones digitales: Redes sociales, mensajes, correos, páginas web ajenas al estudio.
Comprender esta clasificación te permitirá aplicar técnicas específicas y dirigidas.
Establece un espacio exclusivo para estudiar, aislado del ruido y tránsito.
Usa auriculares con cancelación activa para minimizar sonidos.
Señaliza horarios de estudio a familiares o compañeros para evitar interrupciones.
Usa herramientas como cortinas o paneles acústicos para mejorar aislamiento.
Ejercicios breves de atención plena ayudan a centrar la mente y reducir pensamientos intrusivos (Zenner et al., 2014).
Práctica: Antes de iniciar, realiza cinco minutos de respiración consciente para preparar tu atención.
Anotar preocupaciones o ideas pendientes antes del estudio puede liberar la mente, reduciendo interrupciones internas (Pennebaker, 1997).
Aplicaciones como Freedom, StayFocusd o Cold Turkey limitan el acceso a páginas y apps distractoras durante sesiones de estudio.
Configura modos “No molestar” en dispositivos para minimizar alertas. Usa temporizadores para revisar mensajes en momentos específicos.
Planifica sesiones de estudio en bloques de tiempo (ej. Técnica Pomodoro) y activa bloqueadores durante esos periodos.
Crea un “contrato personal” para respetar tiempos sin interrupciones.
Desarrolla rituales previos que preparen tu mente, como organizar tu espacio o realizar respiración profunda.
Mantén un cuaderno o app para anotar distracciones internas y atenderlas luego.
Mejora de la concentración y eficiencia en el estudio hasta en un 30% con reducción activa de distracciones (Foroughi et al., 2014).
Reducción significativa del estrés y ansiedad asociados a la multitarea y distracciones (Rubia et al., 2014).
Incremento en la retención y calidad del aprendizaje con ambientes controlados (Kane & Engle, 2002).
No subestimes pequeñas distracciones: incluso interrupciones breves afectan el flujo cognitivo.
Evita la multitarea: centra tu atención en una sola tarea para mayor eficacia.
No ignores la importancia de pausas: programarlas evita la fatiga mental y mejora el enfoque.
Supera el aislamiento social estableciendo redes de apoyo con compañeros y tutores.
Configura bloqueadores y temporizadores en tu computadora y móvil.
Usa aplicaciones de mindfulness guiado para pausas activas (Headspace, Calm).
Organiza tus horarios con Google Calendar, integrando sesiones libres de distracciones.
Apóyate en foros y grupos de estudio para mantener motivación y responsabilidad.
Foroughi, C. K., Werner, N. E., McKendrick, R., Cades, D. M., & Boehm-Davis, D. A. (2014). The impact of interruption on sustained attention: A meta-analytic review. Journal of Experimental Psychology: Human Perception and Performance, 40(4), 1079-1086.
Godden, D. R., & Baddeley, A. D. (1975). Context-dependent memory in two natural environments: On land and underwater. British Journal of Psychology, 66(3), 325-331.
Kane, M. J., & Engle, R. W. (2002). The role of prefrontal cortex in working-memory capacity, executive attention, and general fluid intelligence: An individual-differences perspective. Psychonomic Bulletin & Review, 9(4), 637-671.
¿Algo no quedó claro en la clase? ¿Tienes ideas para compartir? Este es el lugar para hacerlo.
Carolina Castaño
El compromiso es con sigo mismo me parece que es la enseñanza de esta clase
Yaira Quinter
muy buenas ideas
Espero estés disfrutando de esta clase
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