Yaira Quinter
excelente explicación.
Por Patricia Gonzalez
Los periodos de exámenes y las etapas de alta demanda académica suelen generar niveles elevados de estrés en los estudiantes, lo que puede afectar negativamente tanto su salud emocional como su rendimiento académico. En la educación a distancia, donde el estudiante asume mayor responsabilidad y enfrenta desafíos propios del entorno virtual, aprender a manejar el estrés es fundamental para mantener la motivación, concentración y bienestar general.
Esta clase presenta un análisis profundo de técnicas científicamente validadas para la gestión del estrés, con estrategias prácticas de aplicación inmediata, beneficios demostrados, consejos para evitar errores frecuentes y recomendaciones para utilizar recursos digitales que apoyen esta gestión, todo desde una perspectiva pedagógica que promueve la autonomía y la resiliencia.
El estrés es una respuesta física, emocional y cognitiva a demandas o presiones que superan la capacidad percibida de afrontamiento. En el contexto académico, el estrés puede activar mecanismos adaptativos o generar respuestas disfuncionales que afectan el aprendizaje.
Las estrategias de afrontamiento centradas en la regulación emocional, la organización y el autocuidado son esenciales para mantener un equilibrio saludable y favorecer el rendimiento. La educación a distancia requiere además habilidades para gestionar el aislamiento y la autogestión, factores que inciden en la percepción del estrés (Morales, 2012).
Inhala profundamente por la nariz, llenando el abdomen, y exhala lentamente por la boca. Repite 5-10 veces para reducir la activación fisiológica del estrés.
Tensa y relaja grupos musculares progresivamente para disminuir la tensión corporal.
Practica la atención plena enfocándote en el momento presente para reducir ansiedad.
Divide el trabajo en tareas pequeñas y realistas, usando técnicas como la técnica Pomodoro para equilibrar estudio y descanso.
Prioriza actividades según su relevancia y urgencia.
Establece horarios fijos para el estudio y para actividades de relajación o recreativas.
Mantén una alimentación equilibrada y adecuada hidratación.
Dedica tiempo a la actividad física regular, que ayuda a liberar tensiones.
Asegura un descanso nocturno suficiente y reparador.
Fomenta actividades sociales y de ocio, incluso en modalidad virtual.
Antes de iniciar una sesión de estudio, realiza ejercicios de respiración profunda durante cinco minutos.
Organiza tu agenda semanal priorizando actividades y reservando tiempos para pausas activas.
Prepara snacks saludables y un espacio cómodo para estudiar.
Practica mindfulness con aplicaciones móviles en periodos cortos a lo largo del día.
Establece una rutina de sueño regular y desconéctate de dispositivos electrónicos al menos una hora antes de dormir.
Técnicas respiratorias y de relajación disminuyen la activación del sistema nervioso simpático.
La planificación efectiva disminuye la sensación de saturación y favorece el enfoque.
Incremento del bienestar psicológico:
El autocuidado mejora el estado de ánimo y fortalece la resiliencia.
Fomento de hábitos saludables y sostenibles: Contribuyen a mantener la energía y la motivación en el largo plazo.
No subestimes la importancia de pausas y descanso, evitar el agotamiento es clave.
Evita postergar o acumular trabajo, pues genera estrés adicional.
No recurras a sustancias o hábitos poco saludables para manejar el estrés.
No aislarse socialmente; busca apoyo y comunicación con familiares o compañeros.
No ignorar señales de estrés severo y solicitar ayuda profesional si es necesario.
El manejo efectivo del estrés es una habilidad que te permite no solo afrontar los desafíos académicos, sino también cuidar tu salud integral y potenciar tu éxito. Te animo a incorporar estas técnicas con dedicación y a reconocer cada avance como un paso valioso en tu formación y vida personal.
García-Ael, C., & Pérez-Rodríguez, M. M. (2013). Estrés académico: definición, causas y consecuencias. Revista de Psicología Educativa, 19(2), 111-123.
Lazarus, R. S., & Folkman, S. (1986). Estrés y procesos cognitivos. Editorial Paidós.
Martínez, A., & Fernández, R. (2015). Estrategias de afrontamiento del estrés académico en estudiantes universitarios. Revista Latinoamericana de Psicología, 47(3), 157-166.
Morales, M. (2012). Aprendizaje autónomo y autorregulación: estrategias para la formación a distancia. Revista Iberoamericana de Educación, 60(2), 87-98.
UNESCO (2018). Salud mental y bienestar en el aprendizaje a distancia.
Varvogli, L., & Darviri, C. (2011). Mindfulness techniques for stress management: A systematic review. Behavioral Sciences, 1(3), 1-14.
Zimmerman, B. J. (2002). El aprendizaje autorregulado: una visión general. Theory Into Practice, 41(2), 64-70.
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Yaira Quinter
excelente explicación.
Espero estés disfrutando de esta clase
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